lunes, 7 de junio de 2010
Las instituciones como las iglesias y los Estados, crean paradigmas de hombres. Estos poderes, uno espiritual y el otro material, deciden que es lo bueno y que es lo malo, valoran a los hombres. Cada una de estas esferas de poder elabora axiología y represión, libertad y castigo. Pero en si, todo círculo de poder crea modelos de hombres.
El Yo humano, la vida humana es estar en el mundo; encontrarse con personas iguales, encontrarse con objetos ideales, encontrarse también, con situaciones específicas y resolverlas y al resolverlas, crear a los valores.
El hombre cuerdo estableció Chesterton “sabe que tiene un poco de bestia, un poco de demonio, un poco de santo y un poco de ciudadano”.
“El hombre es un hacerse superándose” (Gabriel Marcel)
La elección implica reflexión, quizá renuncia y sin duda sufrimiento. La elección implica convicción, valoración.
La autenticidad del héroe deja atrás hábitos, costumbres, mitos y se encara a transformar, a darle forma al cuerpo de su obra de arte. El que elige queda comprometido, el comprometerse implica fidelidad, la fidelidad da unidad, la unidad da permanencia. Él que ha conquistado el Yo de la autenticidad ha parido la realización del ser, y en ese momento el espejo de su vida reflejará su Yo soy.
Con la elección dibujamos nuestro paisaje personal. Para elegir hay que conocer, mirar hacia la montaña gigante de las posibilidades y decidir. La decisión escribe los versos del gran poema del Ser. El que no conoce no puede refutar. Al que no decide la sombra del miedo lo envolverá hasta hacerlo un juguete de las circunstancias. La apuesta corona bellamente al ser.
Ir es encontrar. Todo viaje provoca una posibilidad de abertura, ya sea de mente o de sensación. El ensanchamiento es un buen medicamento contra los virus del fanatismo, y la intolerancia. El transitar por senderos diferentes ya sea por medio de la lectura, o del viaje en sentido estricto, o bien por medio de la creación, siempre nos descubre una forma de cambio, una forma de recomenzar, un camino más para ser. Y si ir es encontrar pues... viajemos.
Las dictaduras no tiene más vida que la espera de la muerte.
Toda persona posee una cosmovisión, ya sea en su aspecto noemático, o bien, en su faz noético. Es decir, todo ser humano hereda sus ideas, o bien crea su propio conjunto de las mismas mediante la reflexión y la crítica detenida. De la herencia inconsciente a la elección conciente y crítica, elijo la segunda. Romper con lo fallido del pasado y crear superándome hacia el futuro, es el camino que decido transitar. Más que en la guarda de la tradición, apuesto por el cambio evolutivo en pro siempre.
El hombre es un poema no terminado, una escultura que hay que ir esculpiendo cincelazo a cincelazo. Su misma realidad inacabada desvela que sus creencias y su vida misma padecen del virus de la fragilidad, ésa es su condición. Toda creencia y toda vida pueden desmoronarse. Por eso hay que estar construyéndose, eligiéndose a diario, cuidando su situación, sólo así se pueden mantener firmes los cimientos de su obra de arte.
El dios Proteo es el símbolo de las metamorfosis constante. El continuo cambio del tiempo enseña que la realidad es transformación y recreación.
Lo proteico es la vida que se rehace, mejora y amplia mediante la expresión de nuevas formas. La vida que busca ser, es decir; la vida auténtica.
En la mitología griega, Proteo Πρωτεύς (Prôteús), era un antiguo dios del mar, descrito por Homero en La Odisea como ‘anciano hombre del mar’. Se dice que se convirtió en hijo de Poseidón en la teogonía olímpica. Tenía el poder de ver a través de las profundidades y de predecir el futuro, además cambiaba de forma y la metamorfosis constituía su hábitat. De aquí proceden el sustantivo «proteo» y el adjetivo «proteico», que aluden a quien busca incesantemente su forma.
Así pues, el mito proteico simboliza la búsqueda del que se busca, es decir; la autenticidad.
Todo ello extraído de "El mito de Proteo. Ensayos sobre la Autenticidad", de Marco Ornelas. Muy recomendable.
sábado, 5 de junio de 2010
"Nos convertimos en partes integrantes de ellos y ellos de nosotros, la fantasía consciente de otros seres existiendo dentro nuestro"
A veces el Otro es lo que le falta al Yo, ¡eh aquí! eso que me falta y que he empezado a cultivar en mí...
Así con la aparición del Otro, pretendo esa erosión de la personalidad y ser capaz de llenar mi vacío con este reconocimiento de la propia indigencia.
domingo, 16 de mayo de 2010
Así pues en vez de quedarme con la idea principal de "metamorfosis" como efecto que van causando en mí las personas que me rodean, he decidido plantear la idea de "cultivar" en mí las cualidades que yo considero que debo ir aplicándome a mí hasta llegar a esa metamorfosis de mi persona.
Así nos olvidamos de aquellos fotomontajes, para dar paso a una instalación con macetas plantadas, y en los tiestos habrá una foto de una persona crucial en mi vida y un cartel con la cualidad que quiero cultivar en mí. Su foto es la semilla.
..Plantar la semilla de su esencia, robándole a esas personalidades lo mejor que tienen e intentando cultivarlo en mí...
lunes, 19 de abril de 2010
es de mi adentro,
igual que lo interior es de mi afuera:
los iguala en su entraña este discurso.
El arduo devenir
deviene en redes.
He llamado sintaxis
al hondo conocer que nos descubre.
Ortega y Gasset
La vida no es de nadie, todos somos
la vida —pan de sol para los otros,
los otros todos que nosotros somos—,
soy otro cuando soy, los actos míos
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser de otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son yo si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia,
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros...
Octavio Paz
viernes, 9 de abril de 2010
Otredad
Subjetividad
Intersubjetividad
Es un sentimiento de extrañeza que asalta al hombre, porque tarde o temprano, toma conciencia de su individualidad. Cae en la cuenta de que vive separado de los demás, de que existe aquel que no es él, que están los otros y de que hay algo más allá de lo que él percibe o imagina.
Respecto a
presencia que me permite tomar conciencia de mi individualidad, ver de frente al extraño a partir del cual me descubro y en oposición al cual mi ser se delimita.
El hombre está habitado por silencio y vacío.
¿Cómo saciar esta hambre,
cómo acallar este silencio y poblar su vacío?
¿Cómo escapar a mi imagen?
Sólo en mi semejante me trasciendo,
sólo su sangre da fe de otra existencia.
El Prisionero, Octavio Paz
Según afirmaba Heidegger, el hombre es tiempo y su vida un movimiento constante, un transcurrir, por tanto el hombre es él y es otro.
Foucault, se opone a la filosofía de la identidad. Opina que hay que estar abierto a lo Otro, a lo diferentes, a lo que acontece, por ello se opone a un noción previa de sujeto.
Desde mi punto de vista, sé que tengo una personalidad propia, pero también es cierto que ésta va sufriendo una metamorfosis en función de los Otros que me rodean. Robándole a esas personalidades lo mejor que tiene e intentando cultivarlo en mí.
Personas que dejan huella y me enseñar a ver de una manera diferente.
1
2..
...No es que vea a través de tí, ni con tus ojos, es que de tí he aprendido a ver de una manera diferente...
